El diario · Mayo · 2026
La primera vez
Sobre la conversación que tuvimos con la mamá de Mechi un domingo cualquiera, y por qué empezamos a construir esto.
Mechi y Juani·24 de mayo, 2026
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Un momento.
El diario · Mayo · 2026
Sobre la conversación que tuvimos con la mamá de Mechi un domingo cualquiera, y por qué empezamos a construir esto.
Mechi y Juani·24 de mayo, 2026
Un domingo. La mamá de Mechi sirve un guiso de lentejas. Tres platos. Habla del temporal de 1985 mientras nos sirve.
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"Te acordás de eso, mami?", dice Mechi. "Cómo era el cielo? Qué decían los vecinos? Vos qué hacías?"
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La mamá deja el plato. Se ríe un poco. Empieza a contar.
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Una hora y media después, Mechi me mira y me dice: "Esto. Lo que acaba de pasar. Lo necesitamos los demás."
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Así arrancó Contame.
La primera versión de esto fue un cuaderno. Uno bordó, de tapa dura, que Mechi tenía guardado en un cajón hacía como cinco años. Lo agarró ese mismo domingo y se sentó al lado de su mamá. Le dijo: "Te voy a hacer preguntas. Vos contame. Yo escribo."
No funcionó.
No funcionó porque Mechi terminaba mirando el cuaderno y no a su mamá. No funcionó porque escribir mientras alguien habla te saca de la conversación, te convierte en taquígrafa. No funcionó porque las preguntas que tenía anotadas en una lista que armó dos noches antes, en la cama, con el celular, eran preguntas de cuestionario. Y su mamá no estaba ahí para llenar un cuestionario. Estaba ahí para hablar con su hija.
Probamos varias cosas después. Grabarla con el celular apoyado en la mesa (raro, las dos sabían que estaba ahí). Hacerlo "espontáneo", sin estructura (se iba para cualquier lado). Sentar a Mechi sola con su mamá y dejarme afuera (Mechi se trababa más sin un puente).
Tardamos como un mes en darnos cuenta de algo obvio.
Lo que faltaba era una guía hecha para esa persona. No para una mamá genérica. Para esa mamá: una que se crió en Mar del Plata, que era la cuarta de cinco hermanos, que se casó joven, que tuvo una hija a los veintitrés, que perdió a su mamá a los cuarenta y nunca habló mucho de eso. Una guía que supiera por dónde abrir. Una guía que tuviera tres o cuatro preguntas que sólo Mechi podía hacer, porque sólo Mechi conocía las puertas.
Así que la empezamos a armar. Una guía a medida. La primera fue para la mamá de Mechi. La segunda para mi viejo. La tercera para una amiga que nos pidió una para su abuela.
Cada guía nos llevaba como dos horas de pensar entre los dos. Nosotros conocíamos a las personas. Nos sentábamos, charlábamos sobre quién era, qué le importaba, qué cosas se habían quedado pendientes, qué momentos eran los grandes. Y armábamos una hoja para imprimir. Tres bloques. Quince preguntas más o menos. Un orden, una temperatura, una manera de abrir el rato.
La amiga de la abuela nos mandó un audio dos días después. Lloraba un poco. Decía: "Hace cuarenta años que no le preguntaba esto. No sabía que estaba ahí."
Ahí fue cuando entendimos que esto no era una hobby.
Esto que estás leyendo es la primera entrada de algo que vamos a hacer un domingo por mes. Una historia. Una idea que estuvimos masticando todo el mes. A veces una transcripción de una charla nuestra. A veces algo que pasó con un cliente. A veces una pregunta abierta que todavía no sabemos contestar.
Lo único que prometemos es la frecuencia: un domingo al mes. Y el tono: ni promo, ni "compra ahora", ni "tres motivos por los que tu mamá necesita Memorá esta semana". Eso lo tirás vos a la basura sin abrir y nosotros también, así que para qué.
Lo otro que prometemos es que va a estar escrito por nosotros. Mechi y Juani. No por un equipo de marketing, no por un copy contratado, no por una IA puesta a que escriba "en el tono de Contame". Lo escribimos los dos, en el living de casa, generalmente los miércoles a la noche cuando ya cenamos.
A veces va a estar bien escrito. A veces va a estar regular. Pero va a ser nuestro.
En las próximas entradas queremos contar tres cosas, no necesariamente en este orden.
Una. Cómo armamos una guía. Qué preguntas hacemos para empezar, cómo decidimos por dónde no ir, qué hacemos cuando el destinatario es alguien con el que la relación es complicada. Lo más sucio del proceso, no la versión bonita.
Dos. Las grabaciones que no se hicieron. Tenemos amigos que nos cuentan, ahora, que se perdieron una charla. Que el viejo se murió antes. Que la abuela ya no se acuerda. Esas historias también son parte de Contame, aunque nos den un poco de bronca contarlas. Las vamos a contar igual.
Tres. Lo que viene después de Memorá. Tenemos otras tres cosas en el horno: Vos, Marca, Mañana. Son distintas a Memorá, pero son la misma idea, mirada desde otro lado. Te vamos a contar cómo las pensamos cuando estén más cerca.
Gracias. En serio. Hoy esto se lee como un mail medio largo que entró un domingo a la tarde. Si lo guardamos bien, en dos años va a ser el primero de una colección de cuarenta o cincuenta cartas. Y eso ya es algo.
Si querés que te llegue al mail la próxima vez, anotate abajo. Si conocés a alguien que pueda estar pensando algo parecido a lo que estamos pensando nosotros, pasale el link. No hace falta más.
Hasta el próximo domingo.
— Mechi y Juani
— Mechi y Juani
Si llegaste hasta acá
Un mail al mes. Cero promociones. Lo escribimos nosotros dos, en el living de casa.
Lo único de Contame que ya está vivo es Memorá. Si te quedaste con ganas de hacer una charla así con alguien de tu vida, ahí está la guía a tu medida.